En marcha el montaje de El asalto de la ilusión
Durante más de un mes, Santa Mónica se ha transformado en un gran taller de producción para dar forma a El asalto de la ilusión, la exposición que se inaugurará el 18 de marzo de 2026. La muestra reúne a 21 artistas locales e internacionales que trabajan con la percepción, la representación y los límites entre la realidad y la ficción. Entre ellos se encuentran Azusa Murakami y Alexander Groves (A.A. Murakami), Alain Josseau, Aneta Grzeszykowska, Anish Kapoor, Antonio Gagliano y Verónica Lahitte, Berndnaut Smilde, Chico Amaral, Fabian Knecht, Ilê Sartuzi, Juan Antonio Cerezuela, Julia Santa Olalla, Klaus Frahm, Leandro Erlich, Lucrecia Dalt, Manuel Calderón, Miquel Màrtir, Núria Güell, Víctor Enrich o Xesca Salvà, entre otros.
La exposición supone el mayor despliegue de infraestructura jamás realizado en el centro. La envergadura del proyecto, tanto en términos de complejidad museográfica como de escala de producción, y las trayectorias consolidadas, la amplitud de contextos y las prácticas artísticas implicadas, han requerido un despliegue técnico excepcional. A los trabajos preparatorios habituales de una exposición —pintar salas, colocar suelos, instalar iluminación o montar piezas— se ha añadido la construcción de una gran estructura modular diseñada específicamente para el proyecto, realizada por el equipo de Pascualin.
Esta estructura es la columna vertebral de la primera parte del recorrido. El sistema modular no solo permite organizar la exposición como un itinerario escenográfico dinámico, sino que también ha sido concebido para que el proyecto pueda viajar a otras sedes en el futuro. Tras su presentación en Barcelona, El asalto de la ilusión viajará al Círculo de Bellas Artes de Madrid entre noviembre de 2026 y marzo de 2027. A partir de mayo de 2027, el proyecto está diseñado para recorrer otras sedes internacionales.L’exposició és el desplegament d’infraestructura més gran realitzat fins ara al centre. Les dimensions del projecte, tant per la complexitat museogràfica i l’escala de producció com per les trajectòries consolidades, l’amplitud de contextos i pràctiques artístiques presents, han implicat un desplegament tècnic excepcional. Als treballs habituals de preparació d’una exposició —pintura de sales, paviments, instal·lació d’il·luminació o muntatge de peces— s’hi ha sumat la construcció d’una gran estructura modular dissenyada específicament per al projecte, a càrrec de l’equip de Pascualin.