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Exposición
Original – “My wife likes Candy Crush too, so I just downloaded Gems of War. It's a free game and she enjoyed it a lot especially when she figured it out”. - azakhuza21 • 3y ago – Reddit
Traducción – “A mi mujer también le gusta Candy Crush, así que acabo de descargarme Gems of War. Es un juego gratuito y lo ha disfrutado especialmente cuando lo ha entendido”. azakhuza21 • Hace 3 años – Reddit
El bucle de compulsión es una estrategia comúnmente utilizada en el diseño de videojuegos para instaurar patrones de comportamiento adictivos en los usuarios. Estos bucles están diseñados para producir un conjunto de recompensas neuroquímicas, como la liberación de dopamina, la hormona de la felicidad.
Lanzada en 2012, Candy Crush es una de las aplicaciones de juegos más popular de la historia. Con más de 3.600 millones de descargas y retornos económicos estratosféricos, Candy Crush no solo se ha convertido en una parte fundamental de los paisajes de transición contemporáneos, desde vagones de metro a salas de espera, sino que es un agente activo de su formación: la disciplina del cuerpo a través de patrones repetitivos del movimiento de los dedos, la inclinación de la columna o la orientación forzada de la mirada, combinada con microdosis de dopamina, crea coreografías inadvertidamente colectivas que llenan todo tipo de espacios urbanos donde la pausa debería ser imperativa.
Lejos de ser un paisaje anecdótico, este esfuerzo colectivo se ha convertido en un campo de asimilación de lógicas neoliberales y militares increíblemente efectivo, que choca frontalmente con la estética de cascadas infinitas de caramelos brillantes propuesta por Candy Crush. Es justamente en esta disonancia cognitiva en la que se despliegan las lógicas extractivistas del complejo militar-industrial: mientras que millones de usuarios resuelven puzzles en forma de golosinas, grandes corporaciones tecnológicas, muchas de las cuales suscriben contratos directos con la industria de defensa, se apropian de datos de usuario, como la localización, para nutrir sus redes de capital e inteligencia. En este escenario, no es difícil entender cómo internet se ha convertido en la mayor fuente de inteligencia militar del mundo a través de cuerpos conectados a dispositivos digitales.
Esta exposición cuestiona justamente esta brecha: la colisión entre los cuerpos, lo mundano, la tecnología, el capital y el complejo militar-industrial global. Un entramado en el que se juega, también, la erosión de significado y de agencia humana. En última instancia, Boom Crash Candy Crush reflexiona sobre el significado de ser humano en la era de la disciplina dopamínica y el militarismo digital.
Hito Steyerl - STRIKE
Shona Illingworth - ARTIFICIAL SUN. Imploding world at machine speed
May Murad - Les nuits d'attente
Jessica Ekomane - Dark Patterns
Heba Y. Amin - Camoufleur's Dummy No. 1
Noura Tafeche - Annihilation Core Inherited Lore
!Mediengruppe Bitnik - Flagged for Explicit Image
Mar Medina + Roc Jiménez de Cisneros + Joana Moll - Cook-OFF
Mario Santamaría - Cloudplexity
Aram Bartholl - Map
Faith Holland - Detumescence
aaajiao - foam wave
Conrad Weise + Kjell Wistoff - Movement 504
¥€$Si Perse - Cybermedieval Data-Stained Glass
César Escudero + Martin Nadal - Total Prediction
Sarah Ciston - AI War Cloud Database
Asia Bazdyrieva - Mediated (I)
Ben Grosser - Go Rando (Logo)
laSADCUM - Click Tarola
Artistas: Hito Steyerl, Shona Illingworth, May Murad, Jessica Ekomane, Heba Y. Amin, Noura Tafeche, !Mediengruppe Bitnik, Mar Medina + Roc Jiménez de Cisneros + Joana Moll, Mario Santamaría, Aram Bartholl, Faith Holland, aaajiao, Conrad Weise + Kjell Wistoffm, ¥€$Si Perse, César Escudero + Martin Nadal, Sarah Ciston, Asia Bazdyrieva, Ben Grosser y laSADCUM
Curadoria: Joana Moll y Enric Puig Punyet
Imagen gráfica y diseño expositivo: Todojunto. Ricardo Duque, Leticia Ortín y Tiago Pina
Disseño arquitectónico: Marina Otero y Andrea Muniáin